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BIDÉ: ORÍGENES Y CURIOSIDADES

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BIDÉ: INTRODUCCIÓN

¿Cuántos de nosotros, a lo largo de nuestra vida, mientras estábamos en el baño pensando en exceso, nos habremos preguntado«de dónde viene y cuáles son los orígenes del bidé»?”. Un objeto tan extraño como presente en nuestra vida cotidiana.

Descubramos juntos la historia de este extraño«taburete con forma de violín«, como se le llamó al principio de su uso.

Italia es un país lleno de vicios y virtudes, y aunque tenemos muchas cosas de las que no estamos orgullosos, hay otras que nos llenan de orgullo y aumentar nuestra autoestima.

Tenemos arte, buena comida, nuestra propia historia y un bidé. Dejando de lado los chistes fáciles, este sanitario es una especie de institución dentro de nuestros hogares y representa para nosotros un monumento a la limpieza y a la higiene personal.

El típico mobiliario de baño italiano prevé además del Inodoro, lavabo, ducha o bañera, también la instalación de este sanatorio.

No tenerlo es absolutamente inconcebible y, de hecho, cuando los italianos están en el extranjero, el bidé es lo primero que echan de menos. Esto se debe a que está muy extendido y se utiliza principalmente en Italia y a menudo en otras partes del mundo ni siquiera saben lo que es.

Mirando los datos de Google Trends, de hecho, resulta que Italia, junto con Argentina, es el país con mayor número de búsquedas del término «bidé».

ORIGENES

La historia del bidé es un caso típico de gran invención que se arraiga en un país distinto al de su nacimiento. Sí, es cierto, En contra de la creencia popular, el bidé no es en realidad una una invención puramente italiana.

Los orígenes del bidé, de hecho, son franceses y se remontan a 1700, cuando un tal Christophe Des Rosiers hizo uno para Madame De Prie, la esposa del Primer Ministro francés.

Las crónicas de este invento nos han llegado gracias a al testimonio del entonces Secretario de Asuntos Exteriores que, como amante, un día vio a la señora montada en un taburete muy peculiar en forma de violín.

El término bidé se impuso al mismo tiempo que la aparición del de esta nueva herramienta y se derivó de una palabra que en francés significa… «caballito».

El bidé se instaló más tarde, en la onda de la de entusiasmo, incluso en el palacio de Versalles, sólo para ser desmontado unos años después debido a su falta de uso.

A este respecto, hay que recordar que a lo largo del siglo XVIII se descuidaba a menudo la higiene íntima personal. La ciencia médica de la época y las creencias religiosas convencían a la gente de evitar el baño y la limpieza, para no entrar en contacto con partes del cuerpo consideradas pecaminosas.

Así, los pocos bidés que quedaban en circulación se vendían a las casas de citas y, a partir de entonces, los franceses acabaron percibiendo esta loza sanitaria como un instrumento de trabajo de la prostitución.

DIFUSIÓN

La«rehabilitación» del bidé tuvo lugar más tarde gracias a la reina María Carolina de Habsburgo-Lorena que, en la segunda mitad del siglo XVIII, hizo instalar uno en su baño personal del Palacio Real de Caserta.

Fue gracias a este acontecimiento, pues, que en el Reino de las Dos Sicilias y en el resto de la península italiana se extendió el uso de este sanitario. Este último consistía en un cuenco de metal que descansaba sobre un marco de madera oscura con incrustaciones.

Tras la unificación de Italia, los funcionarios de Saboya entraron en el Palacio Real de Caserta para hacer el inventario y encontrarse por primera vez frente a al bidé, lo catalogaron como un «objeto de uso desconocido en forma de guitarra».

De hecho, el bidé se ha extendido en Italia en tiempos relativamente reciente después de la Segunda Guerra Mundial. Adiós a los aseos comunitarios de las casas de los trabajadores en los grandes centros urbanos, tanto como las letrinas de los campesinos en el en general, no había.

Sólo cuando las casas incorporen por fin baños está empezando a asimilarlo poco a poco. Hasta la década de 1930, para ejemplo, seguía ligada a la idea de enfermedad o a las necesidades higiénicas de los burdeles.

Incluso en la década de 1960 no era raro que especialmente los nuevos inmigrantes en las grandes ciudades del norte usaban el bidé como un lavadero para la ropa sucia.

Sin embargo, existen vestigios de sistemas utilizados para el mismo fin en la civilización romana, así como para el vaso sanitario.

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BIDÉ EN EL MUNDO

Según algunas estadísticas, los bidés no están presentes en todos los países europeos. De hecho, sólo son comunes en Grecia, Albania, España y, sobre todo, en Italia y Portugal, países en los que la instalación de un bidé se hizo obligatoria en 1975.

Según una encuesta realizada en Francia en 1995, Italia es el país donde más se utiliza el bidé(97%), seguido de Portugal en segundo lugar(92%) y Francia en tercero(42%). En cambio, en Alemania su uso es poco frecuente(6%) y en Gran Bretaña muy poco frecuente(3%).

En América Latina, los bidés se encuentran en Paraguay, Chile y, sobre todo, Argentina y Uruguay, donde están instalados en el 90% de los hogares; también son bastante comunes en Oriente Medio.

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